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EL RELOJ BIOLOGICO

En el siglo primero, el entretenimiento ejercía una gran atracción sobre las masas. Las ciudades importantes del Imperio romano contaban con teatros, anfiteatros o circos. Más allá de lo sangriento y mortífero que fue el pugilismo en los comienzos del circo romano, hoy se ha humanizado en un porcentaje muy importante, no obstante el boxeador está expuesto a traumatismo craneoencefálicos y otro tipos de lesiones que pueden traer secuelas irreversibles, pero así es ésta pasión inexplicable que conecta a púgiles y espectadores. El boxeador que se brinda al espectáculo en algunas latitudes le llaman "fajador o peleador" y por consecuencia son taquilleros (atraen multitudes) estos son muy codiciados por los empresarios que organizan este tipo de entretenimiento deportivo porque garantiza el lleno del estadio, para estos boxeadores lo máximo es hacer poner de pie al público desde el tañido del gong al comienzo del asalto hasta que termina, pero esto tiene un tiempo prudencial que se debería respetar, comenzando a los 18 años y no sobrepasar los 32 años aproximadamente, por dos motivos importantes, la salud y la diferencia que existe con la motivación del comienzo de la carrera. Combate reciente de dos buenos guerreros Gennady Golovkin 37 años vs Sergiy Derevyanchenko 33 años, ambos se entregaron al espectáculo donde quizás debería haber sido un empate, ninguno merecía ser perdedor, pero el físico no es de hierro, también envía señales que nuestro ego trata de sofocar...
Mucho más importante que cualesquier logros en el campo de los deportes son las cualidades que desarrollemos como imitadores de Cristo. El que derrotemos a otros en cierto deporte no hace de nosotros una mejor persona. (Gálatas 5:26- 6:4).

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